Averías comunes en la cocina: cómo repararlas

La cocina es el centro de un hogar. Es escenario de cómplices conversaciones familiares y no es de extrañar que incluso en las celebraciones, se conviertan en el punto de encuentro de los invitados. Algo tienen que las hace un lugar entrañable, que propicia el compartir. Por eso cuando hay una avería en sus instalaciones se trastoca toda nuestra rutina y sentimos que la casa está patas arriba.

Los problemas más comunes en esta zona tienen que ver con los elementos del sistema de agua. Y aunque solemos pensar que la mayor carga de trabajo de un fontanero es la reparación de averías en los baños, lo cierto es que buena parte de su día a día transcurre cerca de los fogones.

Afortunadamente muchos de estos inconvenientes pueden solucionarse fácilmente, sin necesidad de trabajos complicados o herramientas muy sofisticadas. Sin embargo, hay algunas excepciones. Tanto si se trata de un asunto mayor como si tienes dudas acerca de cómo reparar una avería, lo ideal es que contactes a un fontanero especializado que pueda resolverlo de manera segura y definitiva. Pero si eres un poco manitas, a continuación te explicaremos cómo solucionar las averías comunes en la cocina, por ti mismo.

Grifos de cocina que gotean

Esta es, sin duda, una de las fallas más comunes en las instalaciones de agua de la cocina. Para asumir esta reparación es aconsejable tener ciertas nociones de fontanería, que te permitan hacer un arreglo duradero y efectivo.

En la mayoría de los casos el goteo se debe al deterioro de las juntas o gomas internas del grifo. Estas son piezas que liberan o bloquean el paso del agua a través del árbol para conducirlo al caño. Con el paso del tiempo tienden a desgastarse y no ajustar bien.

Sustituirlas puede ser una tarea sencilla o muy difícil dependiendo del tipo de grifo que tengas en tu cocina. En cualquier caso, lo primero será detectar dónde está la causa del goteo, si es en el aireador del grifo, en la pieza giratoria o en la junta que une la pieza principal al lavabo. Para hacer el cambio de juntas debes antes que nada, cortar el suministro de agua o cerrar la llave de paso del fregadero. A continuación tendrás que desmontar el grifo, para lo cual necesitarás un destornillador o una llave inglesa, en función del modelo. Si se trata de un grifo monomando, nuestra recomendación es que delegues ese trabajo en un fontanero especializado, pues son mecanismos más sofisticados, cuyo manejo requiere de experiencia.

Las gomas en mal estado tienen un color blanquecino y se ven debilitadas. Esto sucede por el uso y también por las incrustaciones de cal, que afectan los materiales. Es importante que te asegures de sustituirlas por juntas iguales, por eso debes llevar la muestra a la ferretería, para asegurarte de que sea del mismo tipo y tamaño.

Una vez en casa, simplemente tendrás que colocar la nueva junta y armar nuevamente el grifo. Abre el suministro de agua y comprueba que haya cesado el goteo.

Filtro del grifo obstruido

El filtro del grifo puede tener obstrucciones que impidan un correcto flujo del agua. A menudo esto causa ruidos, por el aire retenido en la tubería, además de una salida irregular del agua o un caudal reducido.

Generalmente las obstrucciones del filtro se ubican en el aireador. Esta es una avería frecuente y muy simple de solucionar. Solo tendrás que desenroscar el filtro y limpiarlo. Asegúrate también de retirar cualquier residuo que pueda tener el caño. Te aconsejamos que utilices un paño de microfibra húmedo, pues este material no desprende hilos o pelusas, que puedan causar futuras obstrucciones. Para limpiar el filtro debes utilizar algún producto antical, que puedes conseguir en cualquier gran superficie o ferretería. Sumérgelo en un vaso con el producto concentrado o diluido, de acuerdo a las instrucciones, y deja que el antical actúe. Pasado el tiempo recomendado, coloca nuevamente el filtro en la tubería y comprueba la salida de agua. Si el filtro está muy deteriorado es preferible cambiarlo.

Atasco en el fregadero

Este es un quebradero de cabeza bastante común en todo hogar. Por mucho cuidado que tengamos, no estamos a salvo de lidiar con este inconveniente. Además de los restos de comida que accidentalmente pueden caer en la tubería, también se crean atascos por la acumulación de residuos de los productos de limpieza y la cal del agua.

Si tienes un atasco en el fregadero puede deberse tanto a un tapón en el sifón como en el bajante principal. En el primer caso, es una reparación que puedes realizar tu mismo, sin embargo, si la avería es más profunda, no te quedará más remedio que contratar a un fontanero profesional.

Con respecto a los sifones, puedes encontrarte dos tipos de dispositivos. Los desmontables y los fijos. Si tu fregadero tiene un sifón desmontable, debes desenroscarlo con la ayuda de una llave inglesa y limpiarlo muy bien, retirando el tapón que causa el atasco. Es conveniente aplicar agua a presión, para que la fuerza del chorro arrastre y desprenda cualquier sedimento que esté pegado en las paredes internas de la tubería.

Si el sifón es fijo, tendrás que sustituirlo. Te recomendamos que coloques un modelo desmontable, para poder realizar cualquier reparación futura sin tener que cambiar la pieza.

Si luego de haber hecho la limpieza aún persiste el atasco, probablemente la avería esté en el bajante. Puedes intentar desobstruirlo con algún producto especializado y, si no funciona, contactar a un fontanero urgente que pueda realizar una reparación definitiva, antes de que se convierta en un problema más grave.

Mantenimientos recomendados en la cocina

Muchas de las averías comunes en la cocina pueden evitarse siguiendo unas pautas muy sencillas. Por ejemplo, asegúrate de limpiar bien cualquier resto de comida de tus platos y ollas, antes de meterlos en el fregadero. Además, puedes colocar una rejilla protectora, que tenga orificios pequeños, para que si por descuido algo llegara a caerse en la pila, sea retenido y no llegue a las tuberías.

Por otra parte, si el agua que llega a tu casa es muy dura, considera la posibilidad de instalar un descalcificador. Un fontanero experto puede recomendarte el dispositivo que mejor se adapta a tus necesidades y colocarlo sin mayores complicaciones ni gastos excesivos.